Tras catorce horas de reunión en la que se logró un acuerdo migratorio para la Unión Europea, Francia e Italia avivan la tensión al contradecirse en cómo implementar el pacto.

El acuerdo migratorio alcanzado en la Unión Europea empieza a generar asperezas en los miembros del bloque, debido las diferentes interpretaciones que algunos líderes le empiezan a dar a la creación voluntaria de centros para migrantes en sus territorios.

Sorpresivamente, el presidente francés, Emmanuel Macron, precisó que su país no acogerá estos centros ya que los mismos estarán en las naciones de primera llegada y Francia según el mandatario, no lo es.

El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, lo desmintió y dijo que los centros voluntarios podrán estar en todo el bloque comunitario.

El nuevo acuerdo empieza a generar dudas en aquellos que consideran que los grandes cambios propuestos están sujetos a la voluntad de cada Estado y no a un marco normativo multilateral.