Los líderes del G7 iniciaron en Canadá su cumbre anual sin abordar temas espinosos, para tratar de bajar la reciente tensión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus aliados internacionales.

Los augurios de un enfrentamiento abierto se fueron mitigando tras la foto oficial y el encuentro de trabajo que dio inicio a la Cumbre número 44 del G7 en Canadá.

Los líderes abordaron las perspectivas económicas y la inteligencia artificial, temas poco explosivos a diferencia de las relaciones comerciales, el cambio climático y Rusia.

El mandatario estadounidense, Donald Trump, había caldeado el ambiente al afirmar que Rusia debería volver a formar parte del G8, que pasó a ser G7 tras su expulsión después de la anexión de la península de Crimea en 2014 por el presidente ruso, Vladímir Putin.

Pero el verdadero test de lo que puede pasar en esta cumbre se producirá en las próximas horas cuando se profundice en las relaciones comerciales, que han motivado las divisiones entre Trump y sus aliados de Europa, Canadá y Japón.

De momento, hay pocas esperanzas de consensuar una declaración final, que puedan firmar todos los miembros del G7: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido.