Esta noche llegó a Marte la sonda ruso-americana Phoenix. La misión de Phoenix es revisar la posibilidad de que el hombre, algún día, pueda habitar ese planeta.

Fueron siete minutos.

Siete largos minutos que hoy mantuvieron la tensión de la NASA más arriba que durante los nueve meses que llevaba el trasbordador Phoenix llegando a Marte.

Era el momento del aterrizaje, el punto donde la operación se podía arruinar, como el 85% de las veces anteriores cuando una nave ha tratado de amartizar.

Sin embargo hoy la angustia se acabo, cuando el Phoenix, tocó superficie marciana y logró recoger la primera muestra de suelo que servirá para comprobar no solo si existe o si hubo vida en Marte, sino si algún día el hombre podrá habitar ese planeta.