Las encuestas permiten afirmar que tres de cada cuatro norteamericanos tienen razones para celebrar, porque llega el fin del presidente más impopular en la historia de Estados Unidos.

El presidente Bush era popular en septiembre de 2001, cuando alcanzó el 86 por ciento de aceptación, pero después, a los escándalos por los contratos y las torturas de la guerra, se sumó la crisis económica y hoy, el 73 por ciento de los estadounidenses está en su contra.

 George Bush inauguro se presidencia con el peor atentado, en la historia de Estados Unidos. El 11 de septiembre de 2001, un grupo terrorista atacó por primera vez ese país, en su propio territorio.

El presidente llego a Nueva York, tan solo 4 horas después de que las torres, se fueron al piso… para esos días y gracias a la tragedia, Bush alcanzo una popularidad del 86%.

Un mes después la estrategia de transformar oriente próximo y acabar con el terrorismo, se apoderó de Afganistán.

Como parte de la guerra preventiva, invadió Irak con el engaño de las armas de destrucción masiva.

Conquisto Bagdad y sus pozos petroleros, termino con las estructuras políticas, militares y sociales de Saddam Husein y dejo al país, con más muertos, más pobreza, más rencor y  a Al-qaeda con más facilidades para reclutar enemigos de Estados Unidos…

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Su popularidad sufrió otro golpe, cuando llego 5 días después de que el Katrina, arrasara a Nueva Orleans.

Como si fuera poco, la crisis financiera llegó al decaído imperio, convirtiéndose en el peor descalabro económico, desde la gran depresión de 1929 y la solución, repartir las pérdidas, 700 mil millones de dólares con los que el gobierno espera salir del problema.