Los técnicos de una fundación le ayudaron a los campesinos de una comunidad afro colombiana a descubrir los granos de café más primitivos que hoy les permite vender la primera cosecha de café 100% afro colombiano.

Unas plantas de café que estaban en la vegetación de la vereda Guamal Caldas escondían una variedad que se buscaba desde hace cinco años.

Una familia que heredó esas tierras jamás imaginó que allí estaba el café afrocolombiano 100% silvestre, de calidad especial.

De una planta esta comunidad tiene ahora su propio café gracias Devotion y la Fundación Leo Espinosa, que vigila los procesos de despulpado, tostado y empaque para que el café de Guamal no pierda su esencia orgánica.

Tanto por dentro como por fuera este producto tiene la esencia afro, donde ahora esta comunidad tiene su empresa propia donde además reciben educación gastronómica afrocolombiana para cultivar y cosechar sus tradiciones.