Los Arctic Monkeys ofrecieron este domingo un concierto vibrante y maduro que los consagró como el grupo indie del momento y que, de paso, también ratificó al Estéreo Picnic en la primera línea de los festivales alternativos de Latinoamérica en una edición para el recuerdo.

Unas luces rojas, como si anunciasen un peligro venidero, precedieron al riff de la guitarra de doce cuerdas de Alex Turner con el que rompieron el silencio y empezaron con un derroche de personalidad que inició con «Do I wanna know», de su álbum «AM», el más guitarrero de sus seis.

El baterista Matt Helders se subió al escenario luciendo la nueva camiseta de la selección colombiana de fútbol y sorprendió a los presentes con un solo en «Brianstorm», la segunda canción que interpretaron.

Para escuchar una canción de su último disco tuvieron que esperar hasta el cuarto tema, «One Point Perspective», en el que Turner dejó la guitarra y, disfrazado de Frank Sinatra, abrazó el micrófono, como también hizo con «The Ultracheese».

Con «R U Mine» cerraron el concierto, Estéreo Picnic y la gira del Tranquility Base Hotel And Casino, y tal fue la entrega que Turner la interrumpió para empaparse de los aplausos.