Una cámara de Noticias Uno captó las huellas de sangre humana en una construcción de cuatro pisos en el sector del Bronx. Según el CTI de la Fiscalía allí funcionaba una especie de cárcel, centro de torturas y lugar de descuartizamientos. Los investigadores recogieron los rastros biológicos con los que esperan poder identificar a las víctimas y documentar los horrores que allí se vivieron.

Sólo 25 de los 136 menores rescatados en ese sector pudieron regresar a sus casas. Los demás siguen bajo protección del Bienestar Familiar, por ausencia o incapacidad de sus padres para educarlos. Para un centenar de adultos hay tratamiento para sus adicciones y otros 250 ya están de regreso en las calles.