Quince pacientes renales murieron en Venezuela por falta de diálisis en el marco de un masivo apagón de más de dos días, que el gobierno atribuye a un sabotaje mientras la oposición lo achaca a una mala gestión del presidente Nicolás Maduro.

«Entre ayer y hoy nos reportan 15 fallecidos por falta de diálisis», dijo a la AFP Francisco Valencia, director de la ONG Coalición de Organizaciones por el Derecho a la salud y la vida (Codevida).

«La situación de las personas con insuficiencia renal es muy difícil, crítica, estamos hablando que el 95% de las unidades de diálisis, y que hoy llegaría al 100%, están paralizadas, debido a la interrupción de la electricidad», añadió.

En su primera aparición pública desde el comienzo del apagón, Maduro dijo ante una multitud de seguidores en el centro de Caracas que «habíamos avanzado casi un 70% (de reconexión), cuando recibimos al mediodía otro ataque cibernético (…) y eso perturbó y tumbó todo lo logrado».

El gigantesco corte de luz, que Maduro consideró el «peor ataque eléctrico» en la historia de América Latina que atribuye a Estados Unidos y a Guaidó, afecta a Caracas y 22 de los 23 estados del país, por lo que pidió «comprensión».

Reforzando su ofensiva, Guaidó, reconocido por más de 50 países como presidente interino de Venezuela, anunció más temprano, ante miles de seguidores, una gira nacional con diputados para definir la fecha de una movilización hacia Caracas.

«¡Miraflores, Miraflores!», gritaron sus partidarios en la avenida Victoria, en el centro-este de Caracas, aludiendo al palacio de gobierno como destino de la movilización. 

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Con un megáfono desde el capó de una camioneta, Guaidó reiteró estar dispuesto a autorizar la acción de una fuerza extranjera. «¡Intervención»!, vociferó la muchedumbre, a lo que el opositor respondió, parafraseando al presidente Donald Trump: «Todas las opciones están sobre la mesa».

La crisis eléctrica en el país petrolero, de 30 millones de habitantes, comenzó el y de marzo y el servicio ha sido restablecido durante apenas algunas horas.

La masiva falla eléctrica se produce en medio del hartazgo por una fuerte crisis económica, con escasez de medicinas y alimentos y una hiperinflación que ha provocado el éxodo de 2,7 millones de venezolanos desde 2015 según la ONU y que la OEA proyecta llegará a cinco millones este año.

«Ya no aguantamos»

Ante la prolongación de la crisis, el presidente anunció la distribución de alimentos, agua y asistencia a hospitales, que viven situaciones dramáticas y los que tienen plantas generadoras las usan solo para emergencias.

«No hay agua, no hay luz, no hay comida. Ya no aguantamos», dijo Jorge Lugo, un manifestante opositor.

En Caracas y su periferia, donde viven seis millones de personas, seguía suspendido el Metro, lo que obliga a la gente a largas caminatas. Los comercios seguían cerrados.

«Le decimos al imperio que vamos a vencer cualquier saboteo que intenten. Ellos hicieron el apagón», afirmó Solandia Pacheco, en la manifestación chavista, convocada al cumplirse cuatro años del decreto estadounidense que declarara a Venezuela una «amenaza».

El apagón obligó a suspender actividades laborales y escolares, causando zozobra en la población, que tampoco ha tenido agua y ha estado prácticamente incomunicada por la inestabilidad de las redes de telefonía e internet.

«El problema es la comida, había comprado carne y se va a dañar», declaró a AFP Luis Álvarez, transportista de 51 años. 

La colapsada economía está paralizada, ya que nadie puede retirar dinero de los cajeros ni usar ningún tipo de tarjetas, en un país donde las transacciones electrónicas son indispensables incluso para operaciones pequeñas como comprar una barra de pan por la escasez de efectivo.

«La sensación de desespero también la tengo», confió Guaidó, jefe parlamentario de 35 años, advirtiendo ahora sobre una crisis en el suministro de gasolina.

«No me tiembla el pulso»

Maduro mantiene un duro enfrentamiento con la administración de Trump, que advierte una agresión contra Guaidó tendrá «serias consecuencias».

«Todo tiene su momento (…) y a mí no me tiembla el pulso para hacer justicia», expresó Maduro ante pedidos de sus seguidores para apresar a Guaidó, a quien tildó de «payaso» y títere».

Maduro denunció «ataques electromagnéticos» al «cerebro» de la hidroeléctrica de Guri, ubicada en el estado Bolívar (sur), la mayor de Venezuela y la segunda de América Latina, después de Itaipú (Brasil-Paraguay).

La oposición y expertos responsabilizan al gobierno por falta de inversiones y mantenimiento y por la corrupción ante recurrentes interrupciones del servicio eléctrico, principalmente en el interior del país, pero las autoridades denuncian constantes actos de «sabotaje».

El asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, consideró que «el sistema eléctrico de Venezuela colapsó» debido «a años de una gestión corrupta de Maduro«.

El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, anunció que Venezuela denunciará a Estados Unidos por el apagón y presentará las «pruebas del sabotaje» a una misión de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU que llegará el domingo al país.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, calificó al apagón de «agresión deliberada» por parte de Washington y anunció un «despliegue de seguridad» de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

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