Luego de la victoria de Angela Merkel y los conservadores en Alemania, cientos de personas se manifestaron en varias ciudades de Alemania para protestar contra el partido de ultraderecha AfD, que registró un avance histórico en las elecciones legislativas alemanas.

Poco después del anuncio de los resultados provisionales, se organizaron manifestaciones espontáneas delante de las sedes de Alternativa por Alemania (AfD) en Colonia (oeste), donde se reunieron 400 personas, pero también en Fráncfort (centro), Múnich (sur) y Berlín (este). 

John MACDOUGALL / AFP

En la capital alemana, un imponente cordón policial custodiaba una concentración de algo menos de un millar de manifestantes delante de la sala que había alquilado el AfD para la noche electoral en Alexanderplatz, en pleno centro de Berlín

La policía berlinesa anunció en Twitter dos arrestos por enfrentamientos de manifestantes contra las fuerzas de seguridad. 

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«Habrá que mostrar que no aceptamos que un partido así se siente en el Bundestag«, declaró a la AFP Mathias, un manifestante.

Con el 13% de los votos recabados, con lo que podría alcanzar hasta 90 escaños, esta formación contraria a las élites, al islam y a la UE se impuso el domingo por la noche como tercera fuerza política del país. 

Nacido en 2013, Alternativa por Alemania ya está presente en 13 de los 16 parlamentos regionales alemanes y en el Parlamento Europeo, aunque la elección de diputados de AfD para el Bundestag constituye un giro en la historia alemana de después de la guerra. 

Sin embargo, al estar relegado al ostracismo por el resto de formaciones, el AfD no tiene ninguna posibilidad de formar parte del próximo Gobierno, seguramente liderado de nuevo por la conservadora Angela Merkel. 

¿Qué sigue?

Merkel, en el poder desde hace 12 años y tres mandatos, admitió que esperaba un «mejor resultado», y advirtió que la entrada de la ultraderecha en el parlamento plantea un «nuevo desafío».

La canciller tendrá que buscar por cuarta vez uno o varios socios para formar su próximo gobierno, pues los socialdemócratas anunciaron que no volverán a gobernar con los conservadores.

El gran perdedor de los comicios fue Martin Schulz, cabeza de lista del SPD, que lamentó una «jornada difícil y amarga para la socialdemocracia».

El reparto de entre los 600 y 700 escaños todavía tendrá que afinarse, a causa de la complejidad del sistema de escrutinio alemán, aunque una cosa es segura: la única mayoría que puede esperar Merkel pasa por una alianza con los liberales del FDP y los Verdes.

Información de AFP