Vista de la Calle 72 con K 7a, en Bogotá.

El llamado contra las Farc llegó a 193 ciudades de Colombia y del mundo, y millones de colombianos los salieron a marchar. Algo que nunca se había visto en este país.

Tampoco se había visto, jamás, así como ayer, la capacidad de convocatoria y de respuesta ciudadana, alejada de intereses partidistas. Fue un solo hombre quién desde Barranquilla, originó la convocatoria a través de la red social Facebook. Y tampoco se había visto que millones de colombianos respondieran de manera tan espontánea. En Colombia hubo un desbordamiento humano en veredas, barrios, pueblos y ciudades, hastiado de la violencia.

 En el mundo y simultáneamente, dieferentes congregaciones de Colombianos  también respondieron, desde pequeños grupos como el de Irak (3 personas), con un cartel artesanal en español que decía: "Soy Julio, vivo en el Kurdistan irakí. Desde aquí, paz para Colombia, fin para las Farc"; el del desierto del Sahara (en Argelia, de 5 personas), con una pequeña pancarta que reza: "No más Farc, rompamos esas cadenas"; o los millones que desbordaron las vías y las plazas de la capital colombiana (la más grande de todos los tiempos), con todo tipo de condenas a esta organización alzada en armas desde hace casi 50 años.

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Los políticos y sociólogos, acostumbrados los primeros a generar movimientos de masas y los segundos a estudiar estos fenómenos, apenas empiezan a digerir lo de ayer. El ex presidente César Gaviria, jefe del liberalismo, dijo que "fue una expresión de la sociedad civil que el país no conocía en toda su historia. Una expresión que desbordó los partidos políticos, los sindicatos y las instituciones".

La marcha contra las Farc será reconocida como la más grande en la historia del país.