El 13 de diciembre de 1998, un avión de la Fuerza Aérea dejó caer una bomba racimo sobre la población de Santo Domingo, en Arauca. Durante años, la FAC sostuvo que quienes huyen en el video son guerrilleros que hicieron detonar un carro-bomba que produjo la explosión. Pero en la Comisión Interamericana de Derecho Humanos se determinó que sí fue la bomba arrojada desde un avión de la FAC, la causante de 17 muertes. El gobierno, 29 años después, pidió perdón a las víctimas.

El Ministro de Justicia, Enrique Gil Botero, cumplió a nombre del Estado con la decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que condenó a Colombia por la masacre de Santo Domingo, Arauca, ocurrida en diciembre de 1998, cuando un helicóptero de la Fuerza Aérea lanzó una bomba cluster o racimo desde una corta distancia encima del pueblo.

Este suceso mató a 17 campesinos, entre ellos seis niños e hirió a 23 más.

La ceremonia de desagravio se cumplió en Santo Domingo en acatamiento a la sentencia internacional del 30 de noviembre de 2012.

Paradójica y dolorosamente mientras el Estado hace un acto público de perdón, los responsables de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) no han pagado un solo día de cárcel a pesar de que dos de sus oficiales ya fueron condenados, de acuerdo con el abogado de los familiares  de quienes perdieron la vida.

Durante estos 19 años la Fuerza Aérea no reconoció su responsabilidad. Su versión fue que un artefacto explosivo puesto por la guerrilla en un carro fue el que produjo la masacre.

Sin embargo varias pruebas, entre ellas un dictamen del FBI en 1999, mostraron rastros  de la  bomba cluster y también se tuvo en cuenta los  testimonios de los pobladores y otros hallazgos de investigación de la Fiscalía.

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Lo Corte Interamericana también ordena que se reparen económica y psicológicamente a las víctimas.

Noticias UNO.