Faltando un día para que Juan Manuel Santos entregue su mandato del que se hizo cargo por ocho años, el jefe de Estado se dirigió a los colombianos por última vez como presidente y se despidió con un breve discurso en el que se mostró muy agradecido por este periodo de gobernabilidad que termina.

“Enfrenté muchos retos; habré tenido aciertos que no me corresponde a mí destacar, y también equivocaciones por las que les ofrezco disculpas (…) en toda esta travesía he seguido un norte, una guía, que me ha ayudado a mantener el rumbo hacia puerto seguro: ese norte ha sido mi propia conciencia”, aseguró el mandatario durante su alocución presidencial.

Durante esta intervención, el presidente se refirió al largo camino por el que tuvo que atravesar con el fin de conseguir la paz entre las Farc y el Gobierno y aseguró que “la mayoría de los colombianos; y, sobre todo, de las víctimas de esa guerra, que fueron mis mayores maestras”.

 “Los asesinatos de líderes sociales son un dolor con el que me marcho, y la sociedad colombiana debe levantarse para protegerlos y para rechazar estos ataques (…) hoy, a pesar de las dificultades, se respira hoy un aire diferente: las noticias de secuestros, atentados y bombas ya no están a la orden del día”, añadió.

De igual manera, Santos aseguró que a partir del 8 de agosto “me retiro de la política y de las veleidades partidistas y electorales. Pero seguiré trabajando, desde otros ámbitos, por las víctimas y por la paz”.

Se despidió asegurando que se va sin llevarse enemistades “porque para pelear se necesitan dos, y yo no albergo odios ni resentimientos en mi corazón (…) A mi sucesor, el presidente Iván Duque, le deseo lo mejor: todos los éxitos posibles, por el bien de nuestra patria, yo seguiré la regla dorada, que ha marcado el camino de las grandes filosofías y religiones: Tratar a los demás como uno quisiera ser tratado. Por eso, cumpliré, si me permiten, mi promesa de no molestar, de no intervenir, de no ser un aguijón en la nuca de mi sucesor”.