En diciembre pasado los médicos le dijeron a Óscar Figueroa que no podría seguir levantando pesas, pero luego de pasar por las manos de un cirujano, volvió al gimnasio, clasificó, fue a Río y consiguió la medalla de oro. Sin pasar por el quirófano le dio al campeón las dos oportunidades que él no desperdició para conseguir medallas olímpicas.

«Gracias a Dios la cirugía del doctor Juan Felipe Ramírez fue un éxito total» Óscar Figueroa.

El campeón olímpico de los 62 kilogramos de pesas, hace ocho años estaba desahuciado del deporte. En Beijín, éste accidente (ver video) hizo pensar al equipo olímpico que no podría contar con él. Le diagnosticaron una tendinitis.

Este dispositivo (ver video), al que Ramírez llama espaciador interespinoso, le fue instalado en la columna, sin que tuviera que pasar por el quirófano.

«Con anestesia local por una incisión de menos de un centímetro y de forma ambulatoria por vía endoscópica se resaca el disco sin necesidad de poner cajas ni hueso para fijar la columna.» dijo al respecto el profesional Juan Felipe Ramírez.

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Menos de una semana después ya estaba entrenando, según Ramírez les explica a sus pupilos.

Dos años después le estaba dando una gloria olímpica a Colombia en los olímpicos de Londres.

Y a ocho meses de ésta olimpiada volvieron las malas noticias, cuando una imagen médica reveló que tenía dos hernias. Otra vez su médico le devolvió la esperanza.

Otra semana y Figueroa estaba de nuevo en el gimnasio y camino al oro olímpico.

El cirujano e inventor también está agradecido con el campeón, por ser su mejor paciente. Y espera que su experiencia no sólo le ayude a Colombia con más medallas sino a los colombianos con menos personas limitadas por el dolor o la parálisis.