Tras los enfrentamientos en Tijuana, México entre la patrulla fronteriza de Estados Unidos y los miles de migrantes centroamericanos; la nación azteca anunció la deportación de casi un centenar de migrantes que intentaron cruzar de forma irregular hacia territorio estadounidense.

Esto ocurre en respuesta a los disturbios provocados en la frontera sur, donde  cientos de caminantes intentaron atravesar la valla  que separa ambos países, a lo que las autoridades estadounidenses respondieron con gases lacrimógenos y balas de goma; hecho que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump respaldó, con tal de impedir su ingreso.

Horas antes, el mandatario estadounidense amenazó con cerrar permanentemente la frontera de su país con México, si este último no detiene a esta multitudinaria caravana.