Una nueva era comienza en México. Andrés Manuel López Obrador, conocido allí como AMLO, asumió la presidencia con una plataforma de izquierda que, a diferencia de la venezolana y nicaragüense, previamente probó su eficacia como administrador, pues él fue un eficiente alcalde de Ciudad de México.

Por primera vez en su historia reciente, México tendrá un presidente de izquierda, por lo que la investidura de Andrés Manuel López Obrador será una «celebración» que incluirá el inédito paso del bastón de mando de la comunidad indígena y la novedosa apertura a los ciudadanos de la residencia oficial Los Pinos.

Unas 900 personalidades, entre ellos una larga lista de jefes de Estado y presidentes, asistirán a la ceremonia de investidura de López Obrador en la Cámara de Diputados, que en su tercer intento por llegar al sillón presidencial ganó en julio las elecciones con el 53% de los votos, dejando bastante atrás al otrora hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI).

López Obrador, de 65 años, arrasó en las elecciones después de recorrer durante años varios rincones del país prometiendo una férrea lucha contra la corrupción, la pobreza y el crimen organizado. 

Pero uno de los problemas más apremiantes que hereda es la caravana de miles de migrantes centroamericanos estacionada en la frontera con Estados Unidos que aspira a recibir asilo en ese país.

El canciller mexicano Marcelo Ebrard y su par estadounidense Mike Pompeo se reunirán para abordar el tema.

Los mandatarios de Venezuela, Nicolás Maduro; de Bolivia, Evo Morales; Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos; Ivanka Trump, asesora de la Casa Blanca y Kirstjen Nielsen, secretaria del Departamento de Seguridad Interna de ese país, son parte de los invitados a la toma de posesión, lo que evidencia la compleja relación geográfica de México, que forma parte de América del Norte pero comparte el idioma y cultura con América Latina.

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Tras su investidura en la Cámara de Diputados, AMLO, como también se le conoce, recibirá de representantes indígenas en el Zócalo de Ciudad de México -el centro de lo que fue la gran Tenochtitlán- el bastón de mando, una vara de madera del árbol ahuehuete de 80 centímetros, símbolo de respeto y del compromiso con los pueblos originarios.

El acto del Zócalo, sin precedentes, tiene como finalidad «honrar este especial mensaje que ha enviado Andrés Manuel López Obrador de dar en su gobierno una atención especial a nuestros pueblos y comunidades indígenas», explicó a la prensa Regino Montes, titular del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.

Antes de recibir el báculo, el nuevo presidente participará en una «ceremonia de purificación y consagración» que realizarán chamanes -líderes espirituales- con flores y humo de copal.

Elaborado por comunidades indígenas mixes, el bastón se ha entregado desde épocas prehispánicas al inicio de un gobierno indígena o de ciclos agrícolas, pero nunca antes a un presidente.

El Zócalo será sede también de la «Celebración cultural por el inicio de la Cuarta Transformación» como ha llamado AMLO a su gestión, que la considera la continuación de los grandes momentos históricos del país: La Independencia (1810-1821), La Reforma (guerra entre liberales y conservadores de 1858 a 1861) y La Revolución (1910-1917).

Se espera que decenas de miles de personas asistan al también llamado «AMLOFest», un festejo amenizado por la popular banda puertorriqueña Calle 13, entre otros.

Gracias por elegir la independencia.

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