Más de 7.000 migrantes centroamericanos desistieron de su empeño de cruzar al otro lado de la frontera; mientras que otros 200 están pidiendo apoyo al gobierno mexicano para regresar a sus países de forma voluntaria. Esto tras los violentos choques que se registraron en la frontera entre los viajeros y las fuerzas de seguridad.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos de la nación azteca, indicó que otro grupo de 105 migrantes, en su mayoría de Honduras, partieron desde Tijuana, rumbo a Ciudad de México, donde serán trasladados en autobús hasta la frontera con Guatemala.

Esto ocurre justo cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afianza su política antinmigración asegurando que contempla un plan alternativo si el Congreso rechaza su pedido de 5.000 millones de dólares para la construcción del muro fronterizo con México.