Rusia amenazó con responder «muy pronto» a la decisión del gobierno británico de expulsar a veintitrés de sus diplomáticos en reino unido, país que acusa al Kremlin de envenenar a un exespía soviético y a su hija el pasado 4 de marzo.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, prometió expulsar a diplomáticos británicos en respuesta a la decisión de Londres y resaltó que Moscú trabaja en otras medidas contra Gran Bretaña.

La primer ministra británica Theresa May visitó Salisbury, ciudad en que se perpetró el ataque contra Sergei Skripal, de 66 años, y su hija Yulia, quienes se debaten entre la vida y la muerte.

Países de la Unión Europea respaldaron las acusaciones de May, asegurando que este es un ataque contra el bloque, por lo que tomarán represalias.

“Todo nos lleva a creer que la responsabilidad es de hecho atribuible a Rusia”, indicó Emanuel Macron, Presidente de Francia.
Esa idea es secundada incluso por el presidente estadounidense, Donald Trump “ciertamente parece que los rusos están detrás de esto.

El envenenamiento de Skripal pasó de un enfrentamiento diplomático a un tema que afecta a la comunidad internacional, lo cual preocupa a los rusos.

A pesar de las peticiones, esta crisis parece evocar los peores días de la guerra fría.