La Corte Suprema de Justicia, por desconocidas razones y choques internos, está al borde de la parálisis.

Como se sabe, el presidente Duque tomó la decisión de no enviar terna para elegir nuevo fiscal general, hasta cuando la Corte Suprema elija a los magistrados faltantes. La Corte está formada por 23 magistrados; hoy solo hay 18 porque los magistrados, por peleas internas, no logran ponerse de acuerdo para la elección de los cinco magistrados que hacen falta.

El asunto grave, gravísimo, es que en dos meses en la Corte solo continuarán 16 integrantes; dos de los actuales se van por periodo cumplido: se retiran Luis Guillermo Salazar, de la Sala Penal, y Rigoberto Echeverri, de la Sala Laboral.

Precisamente, esas dos salas, la Penal y la Laboral, tienen cada una dos vacantes por llenar, pero no han podido hacerlo, desde hace varios meses, por las peleas de los magistrados; parece que cada cual tiene sus intereses, lo que no habla nada bien de los honorables magistrados.

A esto se suma que la semana pasada llegó la lista de los candidatos para remplazar a la ahora ministra de Justicia, exmagistrada de la corporación, Margarita Cabello. En dos meses, pues, la Corte se quedará con 16 magistrados, el número mínimo que se necesita para tomar decisiones, lo cual obliga a que todos estén de acuerdo en una sentencia y eso es casi imposible.

El problema es que nadie sabe con exactitud cuáles son los intereses de cada magistrado y por qué en su interior el grupo de los Tongo les está dando a los Borondongo.