La Cámara de Representantes no sabe qué hacer con decenas de camionetas obsoletas y averiadas que estaban a servicio de esa corporación.

Son cerca de cincuenta camionetas que la Cámara de Representantes busca sacar de su planta, teniendo en cuenta que el costo del mantenimiento se ha vuelto inimaginable: mil millones de pesos al año les está costando este mantenimiento y muchas se han dejado de usar para no entrar en más gastos.

Una de las políticas implementadas por el presidente de la corporación, David Racero, fue la reducción del uso de vehículos por parte de funcionarios no parlamentarios. Ya se hizo una licitación pública y una selección abreviada con este fin, pero han resultado desiertas, el mercado no ha respondido a la oferta.

Una de las opciones que ha surgido es la posibilidad de que haya una permuta, es decir, que las camionetas obsoletas se entreguen como forma de pago para recibir entre ocho y diez camionetas nuevas, cero kilómetros.

Por esto, la Cámara abrirá una nueva licitación, a ver si esta vez hay mejor suerte.