«Los errores más pequeños son siempre los mejores». Esta frase, atribuida a Molière, inmortal escritor y actor francés, hay que aplicarla para calificar el episodio que acaba de ocurrir durante el banquete de los Premios Nobel.

Como siempre, Estocolmo se vistió de gala y contó con la presencia de destacados miembros de la academia y de la realeza sueca, quienes disfrutaron de un cuidadoso menú, servido por 190 meseros.

¡Atención! En medio de tanta pompa, un mesero terminó robándose el show. 

Cuando se disponía a servir la mesa, decidió rascarse la cabeza y terminó provocando la caída de una tarta de apio en la espalda del reputado profesor de Biología Molecular de la Universidad de Upsala, Dan Larhammar.

La inusual escena no solo fue captada por la transmisión oficial, sino por la presidente del Partido de Centro de Suecia, Annie Lööf, quien averiguó el nombre del mesero y le dejó escrita, en una servilleta, la siguiente nota:

«Querido Vadimas, gracias por hacer fantástica esta velada».

Vadimas, de 38 años, quien trabaja con una prestigiosa casa de banquetes, es hoy el hombre más famoso de Suecia. Lo dicho por Molière: «Los errores más pequeños son siempre los mejores».