Desde que se incendiaron sus barriles, en medio de una investigación por el contrato para comprarlos, no hay quien asegure a la Industria Licorera de Caldas, hasta el punto que ésta resolvió mandar a todos sus empleados a vacaciones, mientras encuentran a alguien que se atreva a venderles un seguro.

El pasado primero de octubre, se incendiaron dos bodegas de la Industria de Licores de Caldas que tenían 22 mil barriles de ron. Ese día, Juan Fernando Londoño, el Gobernador encargado de Caldas, afirmó que el incendio lo pudo causar un corto circuito, y la entonces gerente de la licorera, María del Pilar Joves, dijo que no se atrevía a mencionar posibles causas del incendio. Pero esta semana, 4 meses después del incidente, el comandante del cuerpo de bomberos de Manizales dijo que misteriosamente el sistema anti-incendios de la destilería, dejó de funcionar.

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Mientras las autoridades determinan qué o quién causó el incendio, el Gerente de la licorera decidió que sus 138 empleados tomaran vacaciones, entre otras cosas, porque ninguna empresa aseguradora del país quiere amparar los bienes de la destilería.

“Dadas estas circunstancias y ante el hecho evidente de que los bienes de propiedad de la ILC en sus diferentes áreas de producción y administrativa ya no cuentan con ninguna cobertura, la Gerencia General ha tomado la decisión de generar un proceso de vacaciones colectivas con el ánimo de minimizar el riesgo en la compañía”.

Hasta el momento, la única empresa que ha ofrecido sus servicios para amparar a la destilería, es la unión temporal PREMACOL, la misma que la tenía asegurada y que tendrá que responder por el siniestro.

PREMACOL no cumplió con las exigencias técnicas de la licorera. Los 138 empleados regresarán a sus labores cuando la industria consiga quién la asegure.