Esta semana en el Congreso se votará una ley para facilitarle la vida a las personas que sufren de acondroplasia. Es decir, a quienes no crecieron

Las ciudades colombianas están llenas de obstáculos para las personas pequeñas. Pasamos un día con una familia que sufre por cuenta del tamaño de las cosas que se han hecho sin pensar en ellos.

La vida de Iasura Pereira y sus dos hijos transcurre, a la cintura de los pocos que se percatan de ella y a los pies de la mayoría de la gente.

Tiene 29 años de edad, mide un metro con 19 centímetros, es madre soltera y junto con sus dos hijos sufren de acondroplasia, el problema genético del que padecen las casi mil personas que como ella habitan en el país y son más pequeños que los demás.

Y para quienes lo cotidiano es lo más complicado.

Eso sin contar lo que significa ir al banco, pasar una calle, o simplemente ir a la tienda.

Por eso guarda la esperanza de que este martes una ley le ayude a mejorar su vida.

A ver si por lo menos puede trabajar, como cualquier otra persona y deja de recibir las tristes ofertas de siempre.

Y le hace entender al mundo que ella sus hijos y los que son como ella, simplemente tiene una discapacidad con sus estatura y nada más.

Publicidad