Muy temprano en la mañana del viernes, 02 de septiembre, la alcaldía de la localidad de Santa Fe intervino en compañía de la Secretaría de Integración Social, el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (DADEP), la Personería de Bogotá, Defensa Civil y la Policía Metropolitana, el sector de los cerros orientales de Bogotá.

El sector, invadido por cambuches improvisados, aloja a familias, habitantes de calle y expendedores de drogas que fueron notificados el pasado 23 de agosto de la orden de desalojo, la cual hacía efectiva un fallo del Consejo de Estado “que ordena prohibir y controlar construcciones, talas y levantamiento de cambuches en los Cerros Orientales”.

En días pasados el alcalde Local, Gustavo Niño, explicó el porqué de la medida, que busca proteger la zona ambiental invadida. “Las familias que habitan allí deben desalojar, porque se trata de una zona de protección ambiental. Allí se han asentado cachivacheros y expendedores de drogas, por eso las autoridades están haciendo una cruzada para recuperar el espacio público”.

Para evitar desmanes, las autoridades desplegaron un fuerte dispositivo de seguridad en la zona y sus alrededores, sin embargo, la resistencia de los habitantes al abandono de los terrenos invadidos generó colapsos viales, dificultades de tránsito hacia el sector de La Calera y bloqueos en la Avenida Circunvalar a la altura de la calle 32 hacia el sur.

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Este no es el primer intento de desalojo a las personas que se instalaron desde finales de 2015 en los cerros orientales de Bogotá. En enero de este año se realizó una primera jornada de desmantelamiento de los asentados, un nuevo intento se registró en junio y el actual.

Según las autoridades en cada uno de los operativos se les ha ofrecido la posibilidad de acceso a vivienda, kits de aseo, educación básica y secundaria, oportunidad de empleo, entre otras.