La Iglesia católica está nuevamente en el ojo del huracán, luego de que el papa Francisco aceptara la renuncia de otros dos obispos chilenos, Carlos Eduardo Pellegrín y Cristián Enrique Contreras, por los múltiples casos de abusos sexuales que envuelven al país suramericano.

El Vaticano designó a otros dos obispos como administradores apostólicos, con el fin de que estos lideren las diócesis de San Bartolomé de Chillán y San Felipe, de las cuales ambos obispos eran responsables.

Con estas dimisiones, son siete el número de obispos que el pontífice ha apartado de la cúpula eclesiástica, desde que estalló el escándalo que sacude a la Iglesia católica