Esta semana, una alemana y dos franceses fueron expulsados de Colombia porque supuestamente vinieron a impulsar las protestas de los corteros de caña. El gobierno insinuó que podrían tener nexos con la guerrilla. Hoy encontramos en Bogotá a otro ciudadano francés que los acompañaba.

El francés sostiene que ni él ni sus compañeros tienen vínculos con la guerrilla y que la deportación fue un atropello.

 Él es Damien Fellous un reportero francés, fotógrafo de una ONG internacional y de algunas revistas europeas y desde esta semana resulto siendo también uno de los extranjeros involucrados en el escándalo con los corteros de caña del valle del cauca, que termino con la deportación de sus 2 compañeros de viaje.

Dice que llego al valle a tomar fotografías y a hacer un ejercicio periodístico, como tantos que ha hecho en Colombia desde que vive aquí hace casi un año.

Pero todo le cambio cuando funcionarios del DAS lo retuvieron, y junto a sus compañeros, uno de ellos también periodista.

Asegura que nunca lo trataron mal, pero como tampoco le explicaron, por momentos temió por su vida pues los trasladaron a Cali y luego a Bogotá sin explicación alguna.

Lo interrogaron, le quitaron el pasaporte y hasta copiaron el material periodístico que llevaba en su cámara.

Y cuando menos se dio cuenta estaban hablando de él y sus amigos por todas partes.

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Sus 2 compañeros fueron deportados de Colombia –según el DAS- “por desarrollar una actividad para la cual no están autorizados según el permiso de ingreso”.

Él sigue trabajando, mientras espera que así como a los comunicadores en el mundo estén obligados a hacerlo, lo suyo sea corregido.