El peso argentino cerró la jornada con una devaluación histórica; como intento para evitar una crisis, el banco central elevó las tasas a un máximo mundial del 60 %. 

Un 10,7 % fue el desplome que sufrió el peso argentino frente al dólar, en un día caótico en el que el Banco Central aumentó del 45 % al 60 % los tipos de interés, la tasa de política monetaria más alta del mundo.

La medida busca hacer más rentables las inversiones en pesos y controlar su acelerado descenso; pues al inicio de la sesión se requerían casi 34 pesos para comprar un dólar, menos de cinco horas después ya eran necesarios más de 41 pesos y al cierre de operaciones la cotización de la divisa estadounidense rompió un nuevo récord al ubicarse en 39,2 pesos.

“El Banco Central que cuenta con todo nuestro respaldo para trabajar para disminuir la volatilidad va a lograr ir reduciendo la volatilidad en los días subsiguientes”, indicó Nicolás Dujovne, ministro del Tesoro argentino.  

La subida de los tipos de interés llega un día después de que el presidente argentino, Mauricio Macri, anunciara un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para adelantar un nuevo desembolso de fondos del crédito de 50 mil millones de dólares concedido en junio.

La devaluación de la moneda nacional dispara los precios de alimentos, medicamentos y otros artículos; por lo que la crisis afecta directamente a los ciudadanos de a pie.

“No me alcanza, me imagino la gente que está atrás mío, la estamos pasando mal, que se fije en los trabajadores y en los pobres”, expresó Julio Varela, ciudadano argentino.

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Este oscuro panorama contagió a varias de las monedas de la región, como Chile, Paraguay, Uruguay, México; y Brasil, donde el Banco Central tuvo que intervenir en el mercado cambiario para contener la depreciación del real.