Es la multa ambiental más alta en la historia de Bogotá, 4.474 millones de pesos.

La historia empezó en 2008 cuando vecinos del edificio Tenerife Real advirtieron filtraciones de gasolina en sus apartamentos.

En 2010, luego de que la denuncia fuera difundida por medios de comunicación, la administración de Samuel Moreno inició el proceso administrativo.

Durante esa alcaldía se selló la bomba, pero no se produjeron sanciones, tampoco durante la administración de Gustavo Petro, en cabeza de su secretaria de Ambiente, Susana Muhamad.

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Petrobras compró en Colombia la operación de la petrolera Shell, de hecho los permisos ambientales de la estación en conflicto, le fueron cedidos a Petrobras por Shell, empresa de la que fue consultora Susana Muhamad, Secretaria de Ambiente entre 2012 y 2015.