Esta semana, un avión que transportaba a 326 pasajeros desde Frankfurt (Alemania) a Cancún (México) fue desviado hacia Irlanda luego de que, por accidente, el piloto derramó una taza de café sobre los controles de la aeronave.

El Airbus A33-243 de la aerolínea alemana Condor, volaba sobre el Océano Atlántico Norte, el 6 de febrero, cuando ocurrió el accidente y se vio obligado a tirar combustible y desviarse al aeropuerto de Shannon, Irlanda.

El piloto recibió una taza de café sin tapa que le entregó la tripulación de cabina, el líquido se derramó por accidente sobre el panel de control de audio, que se calentó y produjo humo y olor a quemado.  

Esto generó dificultades de comunicación y obligó a los tripulantes a usar las máscaras de oxígeno.  Además, el calor que produjo el incidente causó que uno de los botones del panel de control se derritiera y por estas razones se tomó la determinación de desviar el rumbo.  

En respuesta al accidente, la aerolínea emitió un aviso recordando a los pilotos que tengan cuidado con los líquidos y volvió una medida obligatoria garantizar que se provean tapas para las tazas para los vuelos en todas las rutas.  

La Subdivisión de Investigación de Accidentes Aéreos aseguró que no hubo heridos. Tras el aterrizaje la aeronave fue inspeccionada y reparada por un equipo de ingenieros y posteriormente continuó a través de Manchester.