Esta semana el alcalde Enrique Peñalosa reveló detalles de su proyecto Ciudad Paz, con el que espera brindar vivienda a cuatro millones de habitantes.

Este proyecto estaría ubicado en tres sectores, uno colindante al río Bogotá, otro hacía el occidente que colindaría con Soacha y Mosquera y otro al norte de la ciudad, en donde se albergaría a un millón de habitantes.

Para la construcción de este plan habitacional, la administración admitió que tocaría terrenos de la reserva ambiental Thomas Van Der Hammen.

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Este anunció ha suscitado una controversia. Ambientalistas alegan que la conservación de dichos terrenos es fundamental para el equilibrio ecológico de la ciudad.

El alcalde sustenta su anuncio con cifras del plan de manejo de la reserva, según el cual el 7.8 por ciento de la reserva corresponde a sistemas de conservación y más del noventa por ciento están ahora ocupados por áreas deportivas, colegios, industrias, urbanizaciones y haciendas.

Quienes defienden la no intervención de la reserva sostienen que el flujo de aguas subterráneas se vería afectado por la urbanización.

La administración asegura que dicho proyecto urbanístico se realizaría protegiendo las áreas protegidas.