La comunidad que reside en zona de influencia del cerro de La Popa, de Cartagena, denuncia que inescrupulosos están talando y quemando el área para invadir. Pero, no conforme a eso, estas quemas o relimpias tienen el fin de preparar el terreno para vender a familias venezolanas.

El cerro de La Popa de Cartagena es lo primero que desde tierra, mar o aire se observa al llegar a Catagena, su parte más alta tiene 148 metros sobre el nivel del mar, una especie de pulmón de la ciudad. Sin embargo, paulatinamente se está convirtiendo en un desastre ambiental por la deforestación y las constantes quemas indiscriminadas que soporta.

El intendente Edu Pacheco, jefe de la Policía Ambiental y Ecológica de Cartagena, aseguró que «en el día de hoy nos encontramos realizando operativos de vigilancia y control en el cerro de La Popa, ya que se nos han presentado denuncias de la ciudadanía sobre unas talas y sobre unas invasiones que se están presentando en las faldas del cerro».

Es una especie  de bomba de tiempo,  permeado por las invasiones en zonas consideradas de reserva forestal y que, en muchos casos, lideran inescrupulosos para lotear las zonas y luego venderlas, especialmente y según las denuncias de la ciudadanía, a ciudadanos venezolanos que no tienen donde vivir.

«Hemos realizado dos capturas de ciudadanos venezolanos que estaban talando árboles. Fueron judicializados por el delito de aprovechamiento ilícito de recursos naturales«, indicó el intendente.

Por esta tala indiscriminada, el Código Nacional de Policía establece que los responsables de estos actos pueden tener multa de hasta 16 salarios mínimos legales diarios.