9 meses y 9 días tuvo que esperar el Sargento Jhon Jairo Durán para que el Compadre Fide le resolviera uno de los misterios que más le ocupó la mente mientras estuvo secuestrado.

Aún sin resolver el misterio, solo ver la cara del Tuerto Fide, le hizo resplandecer al Sargento, en su memoria, la motivación de vida que con palabras sencillas y graciosas le permitieron mantenerse en la jungla hasta su regreso a casa.

Tanto Durán, como sus otros compañeros de cautiverio, traían su propia versión de cómo fue que su personaje favorito y compañero a la distancia por tantos años, había perdido el ojo.

Ninguno de ellos quería irse sin antes darles las gracias a los responsables de haber hecho más llevadero el karma del secuestro y de robarles cada tarde  una sonrisa.

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Una década privados de la libertad que como tantas veces le oyeron decir al tuerto Fide, hoy gracias a Dios  por lo menos para ellos esta pesadilla ya terminó.