Aunque la contralora Sandra Morelli asegura que no interceptó los correos ni las comunicaciones de nadie, de su equipo hicieron parte expertos del extinto DAS en operaciones ilegales.

En 2005, cuando José Miguel Narváez era el Subdirector del DAS, recibió la visita de un detective llamado Carlos Andrés More Roa. Moreno le confesó, según Narváez, que él hacía parte de un grupo del DAS que practicaba ejecuciones extrajudiciales. Narváez dejó constancia de esa denuncia en la notaría 64 de Bogotá. 5 años después, Narváez ratificó esta afirmación ante autoridades judiciales.

El detective que le habría confesado sus crímenes a Narváez, fue, hasta hace un mes empleado de la Contraloría General en Bogotá.

El 23 de octubre de 2013, a las 3 y 8 minutos de la tarde, la Directora de Carrera Administrativa de la Contraloría General, Rosario del Pilar Arenas, le envió a otro funcionario este correo electrónico solicitándole que entre los antiguos funcionarios del DAS que iban a ser incorporados en la Contraloría, fuera incluido el detective Carlos Andrés Moreno Roa.

Moreno fue técnico de operaciones grado 5 de la Unidad de Seguridad y Aseguramiento Tecnológico e Informático de la Contraloría. Trabajó en esa entidad hasta el pasado 10 de julio cuando fue retirado junto con otras 259 personas, luego que la Corte Constitucional declarara inexequible el artículo que facultaba al Gobierno Nacional para reubicar a los exfuncionarios del DAS en la Contraloría.

Otro exfuncionario del DAS y de la Unidad de Seguridad Tecnológica USATI de la Contraloría General, también ha llamado la atención de los investigadores judiciales porque en su pasado trabajó en seguimientos e interceptaciones de teléfonos.

A pesar de las especialidades de expertos en inteligencia técnica y humana que trabajaron hasta hace un mes en la Contraloría General, Sandra Morelli ha insistido en que desde su entidad nunca se han hecho ni interceptaciones ni seguimientos.