Los ausentistas de la Comisión Primera del Senado que fueron tan duramente criticados por no hacerse presentes para aprobar el proyecto que castiga el ausentismo, llegaron inusualmente temprano al Congreso y, a pupitrazo, le dijeron sí a esa iniciativa.

La presión de la opinión pública se sintió esta vez, pues los senadores llegaron a las nueve de la mañana y a las nueve y diez ya estaba aprobado el proyecto, aunque algunos estaban en contra.