Hay cerca de 200 habitantes del vecino país que han hecho improvisados cambuches. Hay intranquilidad por brote de enfermedades, por su cercanía al río Cali abundan los zancudos. Piden ayuda para tener un techo digno y especialmente para los niños, hay más de 70 menores.

Pese a todas las necesidades que afrontan, dicen que no retornan a Venezuela, pues según ellos, en el vecino país estarían en peores condiciones.

Ante esta situación, la secretaria de Bienestar Social de Cali, Fabiola Perdomo, manifestó que antes de hablar de desalojos se busca una solución humanitaria donde no se atropellen derechos, sino que se reestablezcan y al tiempo se entienda que hay unos espacios que son de carácter público que hay que respetar y que la convivencia es fundamental para que haya armonía entre quienes hacen parte del diario vivir en la capital del Valle.

“Vamos a tener una reunión con todas las instituciones encargadas de la asistencia de esta población migrante venezolana”, explicó Perdomo.

La funcionaria ha señalado que los niños deben ir a estudiar con prioridad y que se realizará un censo para puntualizar cuántas personas hay en este sector y qué tipo de atención necesitan.