La última vez que el uribismo salió a las calles a recoger firmas fue entre 2007 y 2009, cuando el entonces presidente Uribe quería reelegirse por segunda vez, a pesar de la prohibición constitucional.

Esa aventura terminó mal, porque no solamente fue declarada inconstitucional y sancionada por el Consejo Electoral, sino que sus promotores terminaron enfrentando un proceso penal que acaba de prescribir.