Tras nueve meses de un polémico e intenso debate en el Senado de Brasil sobre la permanencia y culpabilidad de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, frente a las denuncias por presunta corrupción y crímenes de responsabilidad en administración pública, hoy la Alta Cámara votó en favor de su destitución, acabando con 13 años de liderazgo del Partido de los Trabajadores (PT).

Se necesitaba que de dos terceras partes de la totalidad de los votos, 54 de los 83 senadores, votaran a favor de su remoción, y fue así como con un total de 61 votos a favor y 20 en contra dieron como resultado que la mandataria fuera apartada de su cargo.

«Una mayoría de 61 senadores se pronunciaron en favor del sí», dijo el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, a cargo de supervisar el juicio político contra Rousseff.

Ahora, el actual presidente interino, Michel Temer, será quien asuma de forma decisiva la presidencia de la mayor potencia política latinoamericana por el tiempo que resta del actual gobierno.

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El Impeachment fue votado en dos instancias, la primera determinaría si Rousseff era retirada de su cargo y la segunda dispondría la ‘muerte política’ de la mandataria por un determinado tiempo, a lo cual el Senado cedió con una votación de 42 contra 36, descartando la opción de inhabilidad.