El presidente regional de Cataluña, el independentista Carles Puigdemont, pidió este sábado una «mediación» para solucionar el conflicto que mantiene con el gobierno español, en una entrevista a la AFP en la víspera del referéndum de autodeterminación prohibido.

A pesar de la oposición de las instituciones españolas, el presidente regional advirtió que los electores catalanes no se quedarán en casa y no renunciarán a votar el domingo en esta consulta que desde hace años envenena las relaciones entre Barcelona y Madrid.

«Gane el ‘sí’, gane el ‘no’, en cualquiera de los escenarios debe haber una mediación porque las cosas no funcionan, seamos honestos», añadió.

¿Cuándo empezó este proceso?

Desde 2012 los dirigentes catalanes reclaman un referéndum sobre la independencia de esta región, cuyos ciudadanos están divididos sobre la secesión pero apoyan ampliamente un escrutinio acordado con Madrid.

Pero el ejecutivo central de Mariano Rajoy rechaza negociar al respecto, argumentando que la Constitución del país no permite esta votación, suspendida por el Tribunal Constitucional.

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Aunque Puigdemont no dirigió su llamada a ninguna institución, aseguró que sería lógica «una actitud activa de seguimiento y de interés por parte de la Unión Europea (UE)», a la que lanzó un crítico mensaje.

«No es eficaz ni razonable ni sensato que el presidente de la Comisión Europea», Jean-Claude Juncker, «no haya encontrado el tiempo en su agenda para preguntar que está pasando en esta parte, creo que importante, de la Unión Europea», se lamentó.

A 24 horas

A menos de 24 horas del referéndum que ha dinamitado las relaciones entre su ejecutivo y el central de Mariano Rajoy, Puigdemont se mostró abierto a desconvocar el escrutinio si el poder central acepta negociar una votación acordada.

Pero si no fuera así, «el gobierno (catalán) lo ha dispuesto todo para que pueda desarrollarse en total normalidad», aseveró.

Y, a pesar del fuerte despliegue policial y judicial para impedirlo, «lo que no va a pasar es que nos vamos a ir a casa y vamos a renunciar a nuestros derechos», afirmó, pidiendo a sus simpatizantes mantener una «actitud pacífica».

AFP