Mientras recorría los pasillos de una feria agrícola en París con una profunda sonrisa en su rostro, y saludando a sus conciudadanos, una persona perteneciente a la oposición le abucheó y no le quiso dar la mano argumentándole – que no lo tocará porque lo ensuciaba -.

El hecho y la frase sacaron de casillas al mandatario que de inmediato reaccionó y se despachó en insultos contra el ciudadano al que le dijo: “pobre imbécil”.

Pocos días atrás Sarkozy, ya había tenido un incidente parecido con otro personaje en una visita que tuvo en Bretón (península francesa), donde un pescador lo insultó refiriéndose a su sexualidad.

El hecho terminó de agravar el tema de la falta de popularidad que por estos días afronta el mandatario galo, en uno de sus más difíciles momentos del mandato.