Por los daños materiales y morales que le causó el entonces magistrado Jorge Pretlet con la compra e inscripción en el registro naval de este yate, Gerardo Nuñez lo demandó ante la justicia civil.

Gerardo Núñez y Jorge Pretelt compraron el yate “La Aguja” en 2002, pero la inscripción de la embarcación se hizo imposible porque el ex magistrado no aportó el certificado de antecedentes de narcotráfico.

Gerardo Nuñez pagó 36 meses de prisión como consecuencia de una denuncia por estafa, pero en 2014 la Corte Suprema encontró que Nuñez siempre actuó de buena fe y lo declaró inocente.

A parte de haber sido injustamente condenado, las pérdidas económicas que le representaron a Nuñez el proceso judicial que enfrentó, sumado al mantenimiento del yate, que fue declarado por un perito en “pérdida total”, lo llevaron a presentar la demanda que fue aceptada por el juzgado 19 civil de Bogotá.

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