La Procuraduría pidió condenar al magistrado Jorge Ignacio Pretelt porque de los testimonios escuchados en la Corte Suprema quedaron claros dos hechos: que él pidió dinero por una tutela y que uno de los testigos lo exculpaba con mentiras.

El Ministerio Público se enfocó en aspectos que demostrarían que el exmagistrado Jorge Pretelt es culpable de concusión, es decir, soborno.

«En este caso, lo que impulsó a Jorge Pretelt a involucrarse en un deplorable acto de corrupción fue un afán económico innecesario y fútil por demás”, dijo Jorge Caldas, procurador delegado.

Aunque el exmagistrado lo ha negado, para el procurador delegado es inquietante que Pretelt hubiese recibido en su despacho y horas después en su apartamento a Víctor Pacheco, abogado de Fidupetrol, firma interesada en la tutela.

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Jorge Caldas indicó que “el grado de amistad y confianza entre Pretelt y Pacheco, tanto el personal como en lo profesional habrían dado lugar a una especie de pacto ilegal, en el que el primero solicitó 500 millones de pesos”.

El procurador también dijo que en la selección de la tutela hubo corrupción. No mencionó nombres, sin embargo, en los expedientes aparece la presunta participación del magistrado Alberto Rojas Ríos en este caso.

Sobre el hecho de que el entonces magistrado Mauricio González fuera elegido como ponente de la tutela, el procurador advirtió que no fue una simple coincidencia.

“Pretelt sí se aprovechaba de una condición de amistad para sacar provecho económico a espaldas de González”, afirmó el procurador delegado.

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Ese habría sido otro de los motivos por los que Pretelt al parecer se comprometo con la tutela a favor de Fidupetrol.

Caldas resaltó que “se trató de episodios planeados, estructurados y diseñados cuidadosamente desde adentro de la Corte por alguien que tenía la capacidad para manipular y poner las fichas en la dirección requerida para sus propósitos delictivos”.

Otra variable que fortaleció la tesis del procurador es que a cinco magistrados les consta con absoluta certeza que Pretelt admitió ante ellos que se había reunido con Pacheco un día después de la selección de la tutela. Esa habría sido la razón por la que Pretelt quiso evitar que esa afirmación suya quedara escrita en el acta de la corte constitucional.

Esa afirmación de Pretelt no quedó registrada en el primer borrador del acta, sino en la versión oficial firmada meses después. El procurador dio pistas del por qué.

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“Y es que Pretelt siguió unos días siendo presidente de la Corte Constitucional y aun cuando él no firmaba el acta, sí la revisaba con el secretario, por esa razón la expresión no estaba en el primer borrador del acta, lo cual originó el reclamo de los magistrados que sí recordaban que el procesado había hecho tal afirmación”, puntualizó el procurador.

Una prueba medular es la interceptación telefónica en la que hablan Víctor Pacheco y Peter Nieto, el conductor del vehículo de servicio público que transportó a Pacheco el 18 de octubre de 2013, día del encuentro entre Pretelt y Pacheco en el apartamento de este último en Bogotá.

Jorge Caldas agregó que “el señor Peter Nieto le mintió a esta audiencia, y mintió al decir que nunca había llevado a Pacheco al edificio el Emaús, cuando de su propia boca de manera espontánea le reconoce a Pacheco que ese 18 de octubre de 2013 lo llevó al apartamento el Emaús”.

El procurador Jorge Caldas concluyó que Pretelt actuó con toda intención y conciencia y que por ese motivo debe ser condenado como autor responsable del delito de concusión, al exigir dinero en su condición de funcionario público, a cambio de torcer la justicia.