20/09/2017

Ante la intención de la región de organizar un referéndum independista prohibido por la justicia, fueron capturados 14 altos miembros del gobierno regional, por lo que miles de catalanes se tomaron las calles para protestar.

Ante las aprehensiones, el presidente catalán acusó a Madrid de imponer de facto un estado de excepción, mientras que el presidente español, Mariano Rajoy, les advirtió de que están «a tiempo de evitar males mayores», e insistió en que no renunciará a ninguno de los instrumentos del Estado de derecho para «evitar que la sinrazón de unos pocos la sufran el conjunto de los ciudadanos».

 Rajoy avisó a quienes «aprovechan el órdago independentista» para «generar inestabilidad en las calles» y «debilitar las instituciones», para subrayar que «tendrán que responder ante los españoles de su deslealtad en un momento tan decisivo de la vida política». 

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«Lo que está en juego no es una demanda política, está en cuestión el propio fundamento de la democracia, el Estado de derecho ha actuado y seguirá actuando», dijo, a la vez que insistió en que para cada ilegalidad y vulneración de la ley habrá una respuesta «firme, proporcionada y rigurosa». 

Las declaraciones de Rajoy cerraron una jornada marcada por la detención de 14 altos cargos catalanes -de los que tres quedaron en libertad-, que elevó la tensión política en el país y sacó a la calle a cientos de partidarios de la independencia. 

Las principales concentraciones se realizaron en Barcelona donde tuvieron lugar las detenciones y se extendieron por las vías principales de la ciudad, que tuvieron que ser cortadas por la policía ante la afluencia de gente. 

El mayor número de personas, unas 40.000 según datos policiales, se concentró en los alrededores de la Consejería de Economía y hacienda del Gobierno regional donde se llevó a cabo uno de los registros.

REDACCIÓN INTERNET – CM&