La historia del acueducto de Caracolí, Bolívar es como la canción en la que Morondongo le dio a Muchilanga y éste a Bernabé. Hubo tres contratistas, ninguno de los cuales cumplió y todo quedó en manos de un cantante vallenato.

Sin agua y sin acueducto viven cerca de 6 mil habitantes del corregimiento de Caracolí, en el Carmen de Bolívar. Donde ‘por arte de magia’ se perdieron más de 1.700 millones de pesos.

Lo que tendría que ser un moderno acueducto para sus pobladores, luce en ruinas. Un acueducto con aspecto de arrocera, ubicado en el corazón de los Montes de María.

El contratista de esta obra fallida es también gerente de Sayco, Poldino Posteraro Ariza.

En septiembre de 2014 el alcalde del Carmen de Bolívar, Francisco Vega, quiso llevar agua a su pueblo y suscribió un contrato por 1.537 millones de pesos con la empresa Asoaguas, de la Guajira.

Pero Asoaguas, empresa fundada por Kiko Gómez, estaba sancionada por el incumplimiento en unas obras en El Paso, Cesar.

Tres meses después, ante la queja de los veedores ciudadanos, en diciembre de 2014,  el contrato fue cedido por Silvio Cuesta, representante legal de Asoaguas, a Poldino Posteraro, quien, pocos meses antes, había trabajado como ingeniero en la misma empresa.

Al alcalde Vega poco le importó la falta de experiencia de Posteraro en este tipo de obras. Para él bastaba con que fuera ingeniero civil y fue en ese mismo mes, diciembre de 2014, cuando Posteraro saltó de las obras civiles a la música y fue nombrado gerente de Sayco.

Allí, el contrato para llevarle agua a Caracolí empezó a pasar de mano en mano y en ese trance Posteraro subcontrató por 980 millones de pesos a César Beltrán, un filósofo que aspiró en 2015 al Concejo de Sincelejo por el Partido de La U y este a su vez, le ofreció 340 millones a Orlando Vega Guzmán, un técnico en Construcciones del Sena, para que fuera este el responsable de la obra.

En los contratos públicos el responsable de la construcción seguía siendo Posteraro, el gerente de Sayco.

Pasaban los días, las semanas, los meses y del supuesto acueducto seguía inerte.

El alcalde Francisco Vega seguía consignando la plata a la cuenta de Poldino Posteraro.

Incluso el 30 de junio de 2015, el propio Vega le adicionó 753 millones de pesos al contrato, es decir, el tanque abandonado, las varillas oxidadas y los bultos de cemento apilados tenían un valor de 2.290 millones de pesos.

En noviembre del año pasado, las obras fueron suspendidas

El pasado jueves 31 de agosto, Posteraro se entregó al CTI de Cartagena.

Junto a él, ya son siete los capturados por este desastre de obra, entre ellos el alcalde Francisco Vega y el representante de Asoaguas, Silvio Cuesta.

Mientras la justicia decide qué hacer con los responsables de que Caracolí siga su historia de sequía la gente en el pueblo, como en la canción de Diomedes Díaz, trata de sobrevivir con un riachuelo que sale de la montaña.

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