Hebe de Bonafini cumple 29 años dirigiendo a las Madres de la Plaza de Mayo.

Y aunque en un principio fue considerada una heroína en la reconstrucción de la democracia argentina, en este siglo ha sido cuestionada inclusive por sus antiguos seguidores.

Pues en sus discursos de los jueves en la Plaza de Mayo no sólo le ha cantado vivas a las farc. También a la ETA, y con motivo del los atentados del 11 de septiembre, dijo que sentía un descanso porque la sangre de tantos caídos estaba siendo vengada.

Desde que la Triple A, el cuerpo paramilitar de la dictadura argentina, desapareció a sus dos hijos en enero de 1977, Hebe de Bonafini, mostró su beligerancia. Ella encabezó el grupo de madres que a pesar de la crueldad del régimen, se plantó frente a la Casa Rosada para preguntarle al dictador, ¿Dónde están los desaparecidos?

La organización, presidida por ella desde 1979 ha viajado por todo el mundo, para reclamar contra la impunidad, y en 2001, dolida por el secuestro y tortura de su única hija sobreviviente. Pronunció un histórico discurso sobre el ataque a las torres gemelas del que se recuerda su frase: «sentí que la sangre de tantos caídos era vengada».

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Dos años antes había recibido el premio UNESCO de Educación para la Paz, pero sus pronunciamientos posteriores, fueron a favor de la ETA en España, del régimen de Irán, e inclusive ha polemizado con el resto de las organizaciones de derechos humanos de Argentina, que la critican por su reciente cercanía al Gobierno

Unas mujeres que con pañuelos blancos se atrevieron y lo hicieron.

La Bonafini, es de todos modos un símbolo de la lucha argentina contra la impunidad y de Latinoamérica para los derechos humanos, a pesar de sus desaciertos.