Luego de celebrar la eucaristía en el parque Simón Bolívar y al llegar a la Nunciatura para cenar y descansar, el papa Francisco se encontró a un grupo de personas con discapacidades ante los que reconoció que él también es vulnerable.

Un grupo de jóvenes con síndrome de down y otras discapacidades leyeron su mensaje al papa en el que pedían que la vulnerabilidad sea “considerada una esencia de la humanidad”.

Visiblemente emocionado, el sumo pontífice agradeció a todos y pidió que “la vulnerabilidad sea respetada y acariciada y que dé fruto para los demás”.

“Y no olviden rezar por mí, porque yo también soy muy vulnerable. Todos somos vulnerables”, afirmó Francisco a los presentes, a quienes dio después su bendición.

Ante la Nunciatura estuvieron integrantes de la organización Crecer y de la Fundación Misioneros de la Redención (Fundmir); de la Fundación para la Investigación y el Desarrollo de la Educación Especial (Fides) y de la organización Aspaen.

También estuvo un grupo de ancianos que vive en el hogar gerontológico de la Fundación Voluntariado “Juan Pablo II”, ubicado en el barrio Santa Sofía y miembros de los Retiros de Emaús.

Además, participaron 10 personas sordomudas que fueron traduciendo con el lenguaje de los signos lo que pasaba.

Redacción Internet – CM&