Desde las diferentes terminales de transporte, en diferentes ciudades y municipios del país, así como en carro, en moto, en bici e incluso a pie, millones de personas emprenden un viaje aprovechando el receso por Semana Santa, pero para algunos es un trayecto sin retorno a casa.

Lastimosamente, cada año en Semana Santa, mueren en promedio 200 personas en un siniestro de tránsito. Lo que deja sueños interrumpidos, familias rotas, hijos huérfanos, viudas, proyectos inconclusos y mucho dolor.

Nadie prepara la maleta de viaje pensando que nunca va a regresar, la mayoría se da cuenta demasiado tarde del riesgo que representa el sistema vial (hombre, entorno, vehículo). Sin embargo, cada año, las autoridades hacen recomendaciones para los viajeros y un llamado a la prudencia recordando que es un periodo de alta siniestralidad, pero por alguna razón se cree que eso solo les pasa a los otros.

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Por lo anterior, desde la Liga Contra la Violencia Vial, a través de la campaña Carros Más Seguros quieren alertar a la sociedad sobre el riesgo que constituyen para todo el conjunto social, los carros con bajos niveles de seguridad vehicular, ya que muchas vidas podrían salvarse si los vehículos particulares, el de transporte público, el de transporte especial, y cualquier tipo de vehículo, contaran con los mínimos estándares mundiales que se exigen en otros países, los cuales ayudan a prevenir los siniestros viales y a hacer los vehículos más seguros para todos, tanto para los que van dentro, como para los que van afuera.

Hablemos con cifras sobre la siniestralidad vial

El año pasado, 1.519 personas murieron en interacción con algún vehículo de carga y/o de transporte de pasajeros. Esto es, el 15 % de las muertes ocurrieron con este tipo de vehículos, representando el 21 % del total de las víctimas mortales. Cabe recordar que, recientemente, seis niños murieron en un bus de transporte público especial que rodó cuesta abajo en San Andrés-Santander.

Con respecto al 2022, solo en lo corrido de este año, y con información preliminar, han fallecido 1.713 colombianos a causa de un siniestro vial entre el 1 de enero y 31 de marzo del 2022 y a ese triste hecho se le suman más de 9.000 lesionados por la misma causa.

Asimismo, en la reciente temporada vacacional entre los meses de diciembre de 2021 y enero de 2022 murieron 1.297 compatriotas en las vías, que contrastan con las cerca de 1.038 vidas perdidas entre febrero y marzo, mostrando que efectivamente en épocas vacacionales las muertes en las vías aumentan hasta más de un 25 %.

Para quienes utilizan la moto como opción para movilizarse el panorama no es alentador. En 2021 fallecieron 4.312 personas que se movilizaban en moto, de los cuales 3.568 (el 83 %) murieron en condición de conductores y 744 (el 17 %) en condición de pasajeros. Para este mismo año, de cada 10 colombianos que resultaron heridos de gravedad, seis de ellos se movilizaban en una moto.

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La responsabilidad es de todos, pero…

Con esas aterradoras cifras, también debemos tener en cuenta que cuando hay un viaje en época de receso, ya sea Semana Santa, vacaciones de mitad de año, en diciembre, o en cualquier fecha, hay muchas cosas por las que preocuparse, pero además debemos pensar en el nivel de seguridad vehicular del bus que lleva nuestras vidas.

Quizá pequemos de incautos, incluso de ignorantes pero resulta insensato que quienes han sido instituidos para proteger la vida y la integridad física de todos los colombianos, hayan ampliado a través de la Ley 2198 de 2022 y del Decreto 478 de 2021, la vida útil de los vehículos de transporte público en 4 años más cuando es bien sabido que nuestro país tiene un atraso de más de 20 años en la normativa de seguridad vehicular, no solo frente a países de economías más maduras, sino en comparación con otros países de la región.

Por otra parte, las evaluaciones presentadas por Latin NCAP a finales del 2021 dan cuenta que, de once vehículos evaluados, nueve obtuvieron entre 0 y 1 estrella, uno obtuvo 2 estrellas y tan solo uno obtuvo 5 estrellas.

Además, estamos desde diciembre de 2021 a la espera de la reglamentación de llantas, acristalamientos y frenos ABS en las motocicletas que se aplazó a julio de 2022 pese a que cada año lamentamos la muerte de más de 4.300 usuarios de motocicleta y que este sistema de frenos, exigido incluso en la India, uno de los grandes distribuidores, comercializadores y usuarios de motos en el mundo, podría evitar muchas tragedias.

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Exigir carros más seguros, es un derecho de todos, no un lujo de pocos

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea como una de sus medidas en el Plan de Acción de la Década, que la industria automotriz garantice para todos los países del mundo, los mismos niveles de seguridad vehicular.

Pero los siniestros viales no solo se concentran en las carreteras, también pueden ocurrir en cualquier esquina, cruce o vía. Por esto, la OMS recomienda que el límite de velocidad en zonas urbanas no supere los 50Km/h. Es fundamental que en Colombia se tome la decisión de implementar límites de velocidad seguros en vías urbanas e interurbanas.

Las muertes y lesiones en el tránsito están disparadas y su tendencia es a superar el número de vidas perdidas del año anterior, que por ahora se configura como el año más mortífero del siglo, esto demanda y exige soluciones inmediatas y un trabajo en consenso, acucioso y articulado, entre el nuevo Congreso y el próximo mandatario de los colombianos, para así no seguir sacrificando más vidas y empobreciendo a todos los colombianos. La seguridad vial de los colombianos debe y tiene que trascender, debe ser un acto de valentía para los próximos líderes electos del país.

Lo cierto es que esta Semana Santa podría convertirse en un verdadero viacrucis para muchas familias colombianas que solo querían disfrutar de un buen viaje. Sin embargo, las cosas pueden cambiar si empezamos a exigir carros más seguros, ya que esto es un derecho de todos, no un lujo de pocos y sí un riesgo para muchos.