Rusia busca desconectarse por un día de la red global de Internet, con el propósito de saber si la nación es capaz de blindarse ante una eventual guerra cibernética.

La iniciativa, que hace parte de un proyecto de ley presentado en diciembre pasado ante el parlamento ruso, busca que los proveedores del servicio puedan redirigir la información que circula por la web a nivel local, y que esta no sea enrutada internacionalmente.

La prueba se llevará a cabo antes del primero de abril, pero aún se desconoce la fecha exacta.

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