En junio de 2009, la Fiscalía le imputó cargos por falsos positivos, al Coronel Álvaro Diego Tamayo, exedecán del Presidente Álvaro Uribe, y comandante del Batallón Santander con sede en Ocaña, Norte de Santander, cuando fueron asesinados los 18 jóvenes de Soacha, Cundinamarca.

“Yo poder para mis últimos momentos pedirles a mis hijos o alguien que me echen al ataúd con las prendas de mi hijo… Me las llevo con mucho orgullo», dijo Flor Hernández, madre de víctima de falso positivo.

Hoy, algunas madres de los jóvenes muertos, se enteraron que hace un mes, el coronel Tamayo quedó libre.

“Siento mis derechos violados porque ya entre más días, todo en la impunidad. Son ahora 10 años y no hemos visto resultados, no hemos visto nada”, agregó la señora Hernández.

Publicidad

El Coronel Tamayo estuvo ocho años preso en el centro de reclusión militar de Puentearanda en Bogotá, donde el pasado mes de octubre, llegó la orden del Juez Tercero Penal del Circuito Especializado de Cúcuta, de dejarlo en libertad por vencimiento de términos.

“A mí se me hace raro que le hayan dado la libertad porque en realidad son crímenes de lesa humanidad”, indicó Carmenza Gómez, madre de víctima de falso positivo.

Los familiares creen que los jueces fueron negligentes.

“Para la familia es muy duro que hayan hecho eso porque es una burla, o sea que la muerte de él no valió nada«, contó Hilda Chacón, tía de la víctima de falso positivo.

Obedeciendo la orden del Juez y para autorizar la salida del oficial destituido, la dirección del centro de reclusión militar confirmó que el Coronel retirado no tiene medidas de aseguramiento.

“Me siento apagada porque no quiero que la muerte de mi hijo quede en la impunidad”, puntualizó la señora Hernández.

Noticias UNO conoció que a pesar de la orden de libertad emitida en octubre, el Coronel dejó la cárcel dos meses después mientras conseguía los 14 millones de pesos que tuvo que pagar de caución.