El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva no acató la orden del Juez Sergio Moro quien le dio plazo hasta hoy a las 5:00 p. m. hora local, 3:00 p. m. de la tarde hora colombiana, para entregarse ante la Policía Federal en Curitiba, al sur del país.

Diversas fuentes indicaron que, antes de intentar alguna operación de captura, las autoridades negocian con la defensa de Lula para acordar su entrega. Pero esto podría demorarse ya que trascendió que exmandatario desea asistir mañana a una misa en homenaje a su esposa, Marisa Letícia Lula da Silva, quien murió en febrero del año pasado y este sábado cumpliría 68 años.

La formación política del exmandatario, el Partido de los Trabajadores, PT, sostiene que su líder no incumplió ninguna orden judicial y que su ubicación es conocida por todos.

El líder socialista se acuarteló desde la tarde del jueves en la sede del Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, su cuna política, donde conversó con diferentes aliados, así como con sus abogados, para definir una estrategia ante el oscuro panorama que lo rodea.

Allí, sus seguidores hicieron una cadena humana para resistir ante una eventual búsqueda y detención de su líder.

En Sao Paulo, Curitiba, y varias ciudades del país miles de personas salieron a las calles. Unos para defender y apoyar al exmandatario; y otros en cambio quieren ver cuanto antes en prisión a quien gobernó el gigante suramericano entre 2003 y 2010.

El exmandatario está condenado a 12 años de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero por haber recibido sobornos de parte la constructora OAS, que se materializaron en la reserva y reforma de un apartamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá. Todo a cambio de favorecer a la compañía en contratos con la petrolera estatal Petrobras.

El exjefe de Estado lidera todos los sondeos de intención de voto para las elecciones presidenciales de octubre próximo.