La reciente ley que establece que los órganos humanos de los ciudadanos fallecidos pueden ser utilizados para trasplantes sin permiso previo, multiplica la posibilidad de que los pacientes que los necesiten para sobrevivir, tengan la seguridad de que su esperanza llegará a ser realidad. Ahora la ecuación se invertirá con respecto al pasado: quienes no quieran que sus órganos sean trasplantados, deberán dejar por escrito ese impedimento y su deseo será respetado.

Hasta antes de entrar en vigencia la actual ley, se perdían muchos órganos por falta de permiso de los fallecidos o de sus familiares quienes no se mostraban dispuestos a hacer la donación por falsas creencias. A partir de la expedición de la norma, se usarán casi en un 100%.

Existe una lista de espera de 2.912 pacientes con enfermedades delicadas esperando un riñón, un corazón, un hígado o un pulmón. Solo habrá una restricción a la hora de donar estos órganos.

Ante el mito popular sobre el robo callejero de órganos y contrabando de los mismos por bandas delictivas, los organismos de salud despejaron dudas.

Los órganos que serán trasplantados tienen un tiempo máximo de utilidad.
Por ejemplo un hígado tiene un periodo de preservación de 24 horas, el riñón de 48-72 horas, el corazón de 3 a 5 horas y el páncreas de 12 a 24 horas.

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