La muerte de Adriana Upegui, una vendedora de tintos que se quitó la vida al parecer abrumada por la crisis económica y emocional debido a la cuarentena, dejó al descubierto un efecto secundario del coronavirus, como es la afectación a la salud mental y emocional y el incremento de las cifras de suicidios en Medellín.

«Hemos reconocido un problema muy grave de salud mental, casi que una persona se estaba quitando la vida por día en Medellín», dijo el alcalde de la capital de Antioquia.

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